Zapato Veloz
Écrit par Javier Yabeta Justiniano le 7 novembre 2026
Zapato Veloz tomó forma a comienzos de los noventa en Asturias, como un proyecto de música festiva y humorística nacido entre amigos. Javier Díaz Gontín y José Carlos Álvarez Fernández, criados en Trubia, a doce kilómetros de Oviedo, se conocían desde la infancia.
Javier dio sus primeros pasos sobre un escenario en un bar del barrio gijonés de Cimadevilla. Su propietario, Víctor Manuel García, cantaba allí cada noche, entre canciones asturianas y boleros. En aquel local nació Gijón del alma, hoy himno oficioso de la ciudad.
Junto a José Carlos actuaba también en celebraciones privadas, siempre con espíritu aficionado. Alentados por la buena acogida, propusieron a Víctor cantar en su local. Tras un par de noches, el servicio militar reclamó a José Carlos y todo quedó en pausa unos meses.
Destinado en Ferrol, José Carlos conoció a Mario Mosteiro Fernández, coruñés y con inquietudes musicales afines. Javier seguía escribiendo canciones y enviaba por correo las partituras, para que ambos las ensayaran.
Concluido el servicio, José Carlos volvió a Gijón. Mario, por su parte, se instaló en Tarragona, donde por casualidad trabajaba Javier. Hasta entonces solo se habían tratado por carta, y ahora ensayaban codo con codo mientras perfilaban en bares y pubs un estilo propio, de chanza.
En 1991, con el repertorio a punto, Mario y Javier viajaron a Gijón para presentarlo junto a José Carlos y Víctor. Semana tras semana, la sala se llenaba. Entonces adoptaron el nombre de Zapato Veloz.
Grabaron por su cuenta Combinado de tacón, que ya incluía El Tractor Amarillo y circuló entre familiares y amigos. Antes del siguiente trabajo, Víctor se despidió del grupo, pues el aire jocoso de las canciones no encajaba con su repertorio más serio.
Convertidos en trío, viajaron a Barcelona para grabar Ponti country la pared, con producción de Mikel Herzog, cuñado de Mario. Diez canciones formaban un álbum cuyo título ya adelantaba el tono desenfadado, y El Tractor Amarillo salió como primer sencillo.
Radios y programas de televisión acogieron enseguida el tema. En el año de la Expo de Sevilla y de los Juegos Olímpicos de Barcelona, aquella canción de aire rural se erigió en la del verano de 1992 en España. Sonó en fiestas patronales de media península, donde el grupo encabezó carteles.
Pandeirada sideral, rebautizada como Hay un gallego en la luna, fue el segundo y último sencillo del álbum. Después llegaron La Tribu Comanche y Manolín el Piruleta.
Entre 1993 y 1996, el grupo cruzó el Atlántico en tres giras por Latinoamérica, que incluyeron Argentina, México, Chile y Uruguay. En 1993 y 1994 participó en el Festival Internacional de Música de Acapulco, donde coincidió con Sting y Gloria Estefan.
Actuaron también en Italia, con cierto éxito. Pa Tokiski, publicado a finales de 1993, tuvo continuidad en A toda máquina, La Vaca y Ritmo de Corral.
En apenas dos años reunieron siete discos de oro, con unas 210.000 copias vendidas según las cifras oficiales de la industria. Tan lejos llegó El Tractor Amarillo que las hinchadas de Independiente y Boca Juniors adaptaron su melodía para cantarla en los estadios.
Llegado 1996, los tres fundadores optaron por retirarse de los escenarios y dedicarse a sus familias y a su vida personal. Aun así, El Tractor Amarillo siguió sonando.
Tiempo después, el productor Juan Miguel Osuna volvió a reunirlos. Les sedujo la idea de regresar a los conciertos sin subir ellos al escenario, y decidieron apadrinar a una nueva formación de espíritu igualmente festivo.
Reclutados por Osuna, Sergio Vega, J. M. García y Luis González interpretan desde entonces en directo los temas del grupo con arreglos actualizados al siglo XXI. Participan en la gira Desmadre Rural II, prevista para 2027, y publican recopilatorios especiales.
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Javier Yabeta Justiniano
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